Miniguía de comunicación para enfermería en situaciones de emergencia y urgencia
En situaciones de emergencia y urgencia, la comunicación eficaz se convierte en una herramienta vital dentro y fuera del equipo sanitario.
En cuestión de segundos, las enfermeras deben valorar, actuar y transmitir información de forma eficaz para garantizar la seguridad del paciente y la coordinación del equipo.
Esta miniguía ofrece orientaciones prácticas para fortalecer la comunicación en contextos de alta presión.

Prioriza la claridad y la brevedad
Índice de Contenido
En una emergencia, el tiempo es un recurso limitado. Por eso es esencial que la comunicación sea:
- Directa: evita rodeos y usa frases cortas.
- Concreta: menciona datos clave (signos vitales, cambios súbitos, riesgos).
- Estandarizada: utiliza protocolos de comunicación como SBAR (Situación, Background, Assessment, Recomendación).
Un ejemplo es:
“Paciente de 67 años con disnea severa. Saturación a 82%. Recomiendo iniciar oxigenoterapia”.
Mantén una escucha activa incluso bajo presión
La escucha activa implica entender y responder adecuadamente. Esto es crucial para detectar información que puede pasar desapercibida ante la urgencia.
- Mira a la persona brevemente para confirmar que has recibido el mensaje.
- Repite o parafrasea la orden si es necesario.
- Haz preguntas de verificación rápidas.
Comunicación calmada
El tono de voz impacta directamente en la percepción y respuesta del equipo y del paciente. Una voz firme y calmada ayuda a:
- Reducir la ansiedad del paciente.
- Transmitir confianza.
- Facilitar las instrucciones entre compañeros.
Trabajo en equipo: comunica lo que haces, cuando lo haces
En la urgencia, cada miembro del equipo necesita saber qué está ocurriendo en tiempo real.
- Verbaliza procedimientos: “administro adrenalina, 1 mg IV”.
- Notifica cambios clínicos de inmediato.
- Evita suposiciones: si algo no se dijo, asume que no se sabe.
La comunicación abierta reduce errores y aumenta la eficacia colectiva.
Informa al paciente y la familia
Incluso en situaciones críticas, unas pocas palabras pueden disminuir el miedo y mejorar la colaboración del paciente.
- Valida emociones: “sé que estás asustado, estamos aquí contigo.”
- Explica lo esencial: “vamos a ayudarte a respirar mejor.”
- Evita tecnicismos innecesarios.
Una vez superado el momento crítico, es importante dedicar unos minutos a:
- Aclarar dudas del paciente o familiares.
- Documentar de manera precisa lo sucedido.
La comunicación en enfermería durante emergencias no es solo transmitir información: es tranquilizar, priorizar y actuar con precisión. Formarse en estas habilidades permite que, incluso en los momentos más caóticos, el cuidado sea más seguro, humano y efectivo.











