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13 enero 2026
Autor: DAE Formación
Duración aproximada de lectura: 2 min

Prepararse para una oposición de enfermería es un camino largo y exigente. No solo se trata de memorizar temarios, practicar casos clínicos o hacer simulacros: es un proceso que pone a prueba la resistencia mental, emocional y física. Mantener la motivación durante meses puede ser uno de los mayores retos.

Si bien contar con un plan de estudio y con tutores expertos que orienten y resuelvan dudas es importante para una óptima preparación a una oposición, entender por qué la motivación fluctúa y cómo sostenerla en el tiempo ayuda a gestionar de manera más realista dicha preparación.

En la preparación de una oposición, la motivación es un factor esencial. Copy Freepik

La motivación no es constante

La realidad es que la motivación no es una fuente inagotable, sino un recurso que sube y baja según múltiples factores: resultados, estrés, cambios de fecha de examen o comparaciones con otros opositores. Es común pensar que “si no estoy motivada, estoy fallando”, pero no es cierto.

Aceptar que la motivación fluctúa es el primer paso para evitar la frustración y la autoexigencia.

Algunos factores frecuentes que minan la motivación son:

  • Resultados lentos: cada tema aprendido es un avance, pero es común sentir que “no se avanza” ante la densidad del temario.
  • Cambios de fechas o convocatorias aplazadas: la incertidumbre puede generar desánimo.
  • Compararse con otros opositores: redes sociales y grupos de estudio pueden alimentar la sensación de no cumplir con los objetivos previstos.
  • Incumplir expectativas personales: querer abarcar demasiado en poco tiempo lleva a la frustración.

Cómo mantener la motivación en la preparación de una oposición

Reconocer estas situaciones te permite prepararte mentalmente y poner estrategias preventivas.

  1. Establece metas semanales o mensuales, en lugar de enfocarte solo en el examen final.
  2. Revisa tus avances. Dedica unos minutos a recordar lo que ya has aprendido. Esto ayuda a visualizar tu progreso y a reforzar la sensación de logro.
  3. Microobjetivos diarios: los objetivos concretos son más realistas y generan satisfacción constante. Por ejemplo: “Repasar un tema de farmacia” o “Resolver 10 preguntas tipo test”.
  4. Mantén el contacto con la práctica clínica. No pierdas conexión con tu profesión. Practicar, incluso brevemente, refuerza la confianza y recuerda el “para qué” estás estudiando.
  5. Cuida tu salud mental y física. Una mente agotada pierde impulso rápidamente, por lo que dormir bien, hacer ejercicio moderado y descansar son estrategias que ayudan a mantener la motivación.

Cada día dedicado al estudio, cada tema repasado y cada simulacro realizado es un paso adelante. La constancia es la verdadera fuerza que llevará hasta la meta.

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