19 febrero 2021
Autor: DAE Formación
Duración aproximada de lectura: 13 min

Tal y como vemos en nuestro cursos de movilizaciones, movilizar es coordinar los movimientos de las personas dependientes de acuerdo al patrón de movimientos espontáneos del cuerpo humano, respetando su autonomía y utilizando el esquema corporal del cuidador de salud para prevenir riesgos de accidentes.

En situaciones donde se hace necesario movilizar personas dependientes con seguridad, tanto para el cuidador de salud como para la persona dependiente, es importante recordar que se debe elegir siempre aquella técnica que mejor se adapte a la situación concreta de la persona dependiente, al entorno donde se desarrolla la acción y a la propia condición física y anímica de la persona que lo cuida.

La secuencia lógica es, en primer lugar, proceder a analizar la trayectoria física a seguir para eliminar los obstáculos subjetivos y objetivos que pueden entorpecer o imposibilitar la ejecución armónica de la acción. A continuación, el cuidador de salud debe encontrar cuidadosamente su posición en el espacio como premisa al inicio de la técnica en sí, para poder comunicarse asertivamente con la persona dependiente solicitando de esta la máxima colaboración que puede o quiera darle.

En el caso que sea necesaria la intervención de varios cuidadores, previamente a la acción es importante que cada uno asuma un rol determinado para no producir descoordinación del grupo en el movimiento, lo que aumentaría los niveles de riesgo para todos los integrantes en la técnica, incluido él mismo.

Las técnicas de movilización de pacientes se dividen en no ponderales, ponderales y de verticalización, dependiendo de las circunstancias concretas de cada situación. Todas ellas pueden ejecutarse en un modo pasivo, controlado y con ayuda por parte de la persona dependiente, atendiendo a los niveles de dependencia y control de su propio esquema corporal que pueda o quiera hacer la persona dependiente.

Los movimientos necesarios para dar respuesta a las necesidades más habituales de la vida diaria son relativamente pequeños en número. Lo que complica la solución de esta necesidad vital es la gran diversidad de situaciones concretas que pueden incidir de diferente manera e intensidad en la elección de una determinada técnica concreta. Estas variables van estar íntimamente relacionadas, la mayoría de las veces, con los obstáculos subjetivos presentados por el esquema corporal del cuidador de salud, niveles de autoestima, sentimientos relacionados con el pudor o la higiene, estados anímicos concretos y relaciones de interdependencia que se puedan generar entre ambos.

Las vueltas

El objetivo de las vueltas es hacer cambiar la posición extendida de la persona, movilizar desde la posición de decúbito prono a la de supino o viceversa. Se incluye en este grupo de técnicas las posiciones intermedias de decúbito lateral de seguridad. Las acciones básicas a realizar son las de empuje y tiraje combinadas con gestos de contrapeso.

Vuelta de acostado en decúbito supino a acostado en decúbito lateral de seguridad, empujando en modo pasivo

La posición de partida siempre será con el cuidador de salud en el lado inactivo o a proteger del paciente.

  • Se coloca al cuerpo de la persona dependiente en una actitud intrapostural positiva, para lo cual se sitúa la cabeza en la dirección al movimiento, evitando así bloqueos y tracciones bruscas sobre las cervicales.
  • Se superpone la pierna cercana encima de la otra; se neutraliza el brazo cercano y se escamotea el otro para facilitar la vuelta sin dañar el hombro.
  • Se realizan dos puntos de contacto, con las manos en supinación o posición neutra, para realizar una acción y efecto de empuje. La mano más próxima a la cabeza se coloca en el hombro proximal y la otra busca la acción de empuje con apoyo en la cadera proximal.
  • El movimiento se inicia empujando con un gesto de contrapeso hacia adelante, con los codos pegados al cuerpo y las piernas flexionadas, desde una sólida posición de banqueta para prevenir la extensión completa de la espalda, dando al gesto la mayor amplitud posible (Ver Imagen 1).

Vuelta de acostado en decúbito supino a acostado en decúbito lateralImagen 1. Vuelta de acostado en decúbito supino a acostado en decúbito lateral, empujando en modo pasivo

  • En el momento que la persona dependiente se encuentra en decúbito lateral, el gesto se refuerza con la extensión de los brazos del cuidador de salud rotando las muñecas sin carga para controlar el cuerpo de la persona dependiente en su desplazamiento hacia la horizontal en decúbito prono.
  • Se recoloca el cuerpo de la persona dependiente en la posición de máximo confort posible.

Vuelta de acostado en decúbito supino a acostado en decúbito lateral de seguridad, atrayendo en modo pasivo

La posición de partida será con el cuidador de salud en el lado inactivo o a proteger del paciente, estando este sobre el borde más alejado de la cama.

  • Se coloca el cuerpo de la persona dependiente en una actitud intrapostural positiva para lo cual se sitúa la cabeza en la dirección al movimiento, evitando así bloqueos y tracciones bruscas sobre las cervicales (Ver Imagen 2).

Vuelta de acostado en decúbito supino a acostado en decúbito lateralImagen 2. Vuelta de acostado en decúbito supino a acostado en decúbito lateral, atrayendo en modo pasivo

  • Se superpone la pierna más alejada encima de la otra, de forma que la rodilla de ese lado quede orientada en la dirección del movimiento. Se neutraliza el brazo más alejado colocándolo sobre el vientre. El más próximo se sitúa de forma que la articulación del hombro sea funcional durante la ejecución de la técnica, facilitando la vuelta sin dañarle.
  • Se realizan dos puntos de contacto con las manos en posición neutra para realizar un efecto de atracción, la más próxima a la cabeza buscando un punto de apoyo en el hombro distal al cuidador de salud, situando el antebrazo ligeramente apoyado en la mejilla de la persona dependiente, y otra con un punto de apoyo en la cadera del mismo lado.
  • La acción se inicia atrayendo el cuerpo de la persona dependiente con un gesto de contrapeso, con los brazos extendidos, las piernas flexionadas y la espalda recta en prolongación a los brazos, lo más paralela y baja posible con respecto a la cama.
  • El gesto de contrapeso cesa cuando el cuerpo de la persona dependiente está con una inclinación aproximada de cuarenta y cinco grados, continuando el movimiento por la extensión de las piernas que permite la flexión pasiva de los brazos para mantener la posición de equilibrio. En ese momento el cuidador de salud recupera el control individualizado de su centro de gravedad, que había fusionado con el de la persona dependiente durante la ejecución del gesto de contrapeso.

Vuelco de acostado en decúbito prono a acostado en decúbito supino en modo pasivo

La posición de partida será siempre situándose el cuidador de salud en el lado a proteger de la persona dependiente.

  • La cabeza siempre debe quedar en la posición que oriente hacia la dirección del movimiento. Es importante realizar la acción de mover la cabeza de la persona dependiente con las manos en posición de “pasaorejas” con objeto de controlar las gafas, en el caso que las usara y/o evitar posibles daños o incomodidades al taparle las orejas con las manos del cuidador de salud.
  • Se neutraliza el brazo inactivo colocando su mano debajo de su cuerpo a la altura del ombligo, abriendo hueco mediante una acción de empujón en la cadera. Se superpone la pierna cercana sobre la otra para generar un solo punto de arrastre. Se escamotea el brazo alejado, colocándolo debajo de su cabeza, de forma que la muñeca quede accesible para poder ejercer sobre ella la acción de arrastre y atracción que marca el inicio de la técnica (Ver Imagen 1).

Vuelco de acostado en decúbito prono a acostado en decúbito supinoImagen 1. Vuelco de acostado en decúbito prono a acostado en decúbito supino, en modo pasivo. Preparación

  • El gesto se realiza desde una posición de seguridad similar a la del arquero, manteniendo el brazo pegado al cuerpo y en prolongación con el de la persona dependiente para evitar tracciones, que siempre son dolorosas sobre esa articulación. La acción de atracción sobre la extremidad superior de la persona dependiente se hace sobre su muñeca, con el primero y tercer dedos de la mano del cuidador de salud para inhibir el reflejo de agarre por su parte (Ver Imagen 2).

Vuelco de acostado en decúbito prono a acostado en decúbito supinoImagen 2. Vuelco de acostado en decúbito prono a acostado en decúbito supino, en modo pasivo. Realización

  • Opcionalmente, la acción de atracción sobre la muñeca puede sustituirse por una acción de empuje sobre el hombro proximal de la persona dependiente, similar al de la técnica anterior. En este caso es necesario ser cuidadoso con la posición del hombro que va a soportar el efecto de la vuelta, para no generar daños al realizar la técnica.
  • La mano más próxima a la extremidad inferior de la persona dependiente se coloca en posición neutra sobre la cadera de la persona dependiente. También puede realizarse una acción de palanca colocando el brazo del cuidador como una barra entre las piernas de la persona dependiente; para ello se pasa el antebrazo debajo de la cadera y la mano se coloca en pronación apoyada en el muslo lo más próxima a la rodilla de la persona dependiente. Se debe tener siempre la precaución de evitar cuidadosamente apoyos y tracciones sobre el hueco poplíteo.
  • El cuidador ejecuta la técnica desde una posición de piernas flexionadas en banqueta lo más cerca posible a los hombros de la persona dependiente.
  • La técnica consiste en realizar una acción combinada de atracción o empujón sobre la muñeca u hombro de la persona dependiente y una palanca o empujón sobre la extremidad inferior o cadera de la persona dependiente.

Vuelco desde la posición de decúbito supino a la posición de decúbito prono, en modo pasivo

En situaciones en las que se hace necesario realizar una vuelta completa desde la posición de acostado sobre la espalda, para acabar acostado sobre el vientre en un espacio muy estrecho, ya sea cama o camilla de reconocimiento, puede resolverse mediante un vuelco:

  • Esta variante de las vueltas se inicia desde la posición de acostado en decúbito lateral. Se realizan dos apoyos con las manos del cuidador para ejecutar una acción combinada de atraer y envolver. Una de las manos hace la acción de atraer desde la cadera de la persona dependiente que está apoyada en la cama o camilla pasando el brazo entre sus piernas. La otra realiza la acción de atraer y envolver desde el hombro de la persona dependiente pasando el cuidador de salud su brazo entre la cabeza y el brazo de la persona dependiente (Ver Imagen 3).

Vuelco desde decúbito supino a decúbito pronoImagen 3. Vuelco desde decúbito supino a decúbito prono, en modo pasivo

  • Esta fase del movimiento de vuelta del cuerpo de la persona dependiente con un leve desplazamiento lateral en horizontal en el espacio, se inicia dejando caer pasivamente su cuerpo un cuarto de vuelta. En ese momento el peso de la persona dependiente se minimiza, así como la fricción resultante del contacto de su cuerpo sobre la superficie de la cama o camilla. Al llegar a esta posición se lleva a cabo el gesto de atracción hacia sí, combinado con otro envolvente realizado desde las caderas, lo que tiene como efecto dinámico un vuelco en la horizontal.

Consideraciones a tener en cuenta

Estas técnicas son de especial utilidad en los cambios posturales.

  • Para la ejecución correcta de estas técnicas es importante aprender a utilizar puntos de apoyo seguros y contactos directos con el cuerpo humano. El cuidador de salud debe colocarse inicialmente próximo al lado a proteger, realizando el empuje sobre ese lado para que sea el más operativo el que soporte el eje de vuelta.
  • El cuidador que ejecuta la técnica debe observar y comprobar que es inútil intentar levantar lo que se puede empujar y hacer rodar. Para ello la posición de las manos en contacto con el cuerpo de la persona dependiente deberán colocarse en posición neutra, para inhibir el reflejo de levantamiento facilitando el empuje horizontal.
  • La técnica se inicia con la eliminación previa de obstáculos objetivos que pueden influir negativamente para que el cuerpo de la persona dependiente ruede en bloque. El brazo de la persona dependiente sobre el que se efectúa la acción, ha de situarse en una posición que permita hacer operativa la articulación del hombro al eliminar el obstáculo que representa la citada articulación.
  • La pierna a proteger se sitúa encima de la más útil para facilitar que el cuerpo de la persona dependiente se mueva en bloque. De esta manera, durante el desarrollo de la acción la pierna menos útil es movilizada por el arrastre pasivo de la más útil.
  • Es conveniente neutralizar la mano más próxima al cuidador colocándola sobre el vientre. En el caso que la técnica deba desarrollarse en modo pasivo, o la persona dependiente oponga cierta resistencia a la acción, es de especial utilidad usar su propia ropa para neutralizar esta mano.
  • La columna cervical de la persona a movilizar debe protegerse colocando su cabeza en la dirección del movimiento y solicitando su colaboración, cuando sea posible, con instrucciones escalonadas y separadas por las correspondientes reacciones positivas por parte de la persona a movilizar como “mírate la tripa” y “mira encima de tu hombro”.
  • En las vueltas de acostado sobre la espalda a acostado sobre el vientre, el cuidador de salud se coloca en una posición cómoda que permita guardar la simetría de sus brazos durante la realización de la técnica. Para ello es muy importante interiorizar el movimiento y ubicar luego el propio cuerpo en la posición adecuada en el espacio, para que el gesto se realice desde posiciones de seguridad y confort.
  • El movimiento se inicia desde las piernas del cuidador, en posición de banqueta, mediante un gesto de empuje sobre los hombros y caderas de la persona a movilizar. Desde esa posición la técnica continúa con un gesto de acompañamiento y empuje del cuerpo de la persona dependiente para poder, en el momento de llegada a la posición de decúbito lateral, y a la vez que el cuidador de salud eleva su centro de gravedad, mantener el control al extender los brazos en oposición al cuerpo de la persona dependiente. El gesto de empuje se realiza con una mano a la altura de las caderas la persona dependiente en posición neutra, siempre que esta posición no implique separar los codos del cuerpo del cuidador. La otra mano la colocará en la misma posición a la altura del hombro del paciente.
  • El gesto de empuje sobre el cuerpo de la persona dependiente debe realizarse en la citada posición de las manos del cuidador con los brazos y los codos flexionados y pegados al cuerpo , produciendo así un bloqueo protector de la musculatura de la columna vertebral. La realización de este gesto con las muñecas desde la posición neutra tiene la doble finalidad de facilitar el bloqueo vertebral mencionado y evitar subluxaciones dolorosas en la muñeca por tracciones en posiciones inadecuadas. La subluxación se produce por la pérdida del plano anatómico, en la articulación de la muñeca, al hacerla trabajar en una posición de pronación.
  • Cuando la persona dependiente se encuentra en decúbito lateral la acción del “empujón” se refuerza separando los codos del cuerpo por la extensión de los brazos, mientras las manos rotan sin carga hacia una posición cómoda para el cuidador de salud cercana a la posición de pronación. Esta posición permite controlar la inercia por la caída del cuerpo de la persona dependiente sobre el plano de vuelta.
  • Es importante acompañar el cuerpo de la persona a movilizar durante la realización de toda la técnica para transmitirle sentimientos de seguridad.
  • Cuando la técnica de la vuelta se haga mediante la atracción hacia sí del cuerpo del paciente, la posición de partida del cuidador debe ser de máxima seguridad, con la espalda extendida en un plano horizontal transversal sobre el paciente. Desde esta posición se inicia el movimiento atrayendo el cuerpo de la persona dependiente por una acción de atracción realizada sobre el hombro y las caderas más lejanos al cuidador. El movimiento finaliza con seguridad controlando el equilibrio por la elevación del centro de gravedad del cuidador, rompiendo el centro de gravedad conjunto que existía hasta ese momento al estirar las extremidades inferiores generando una semiflexión de los brazos en oposición al cuerpo de la persona dependiente.
  • En la ejecución de esta técnica es conveniente prevenir obstáculos subjetivos relacionados con el pudor o la higiene, evitando cuidadosamente el cuidador de salud el contacto con el abdomen inferior y/o el pecho de la persona dependiente. El contacto con el abdomen puede evitarse mediante un gesto con la mano que realiza la acción desde la cadera contraria. El gesto se inicia desde la rodilla o muslo de la persona dependiente hacia su cadera más distal. El contacto con el pecho o la garganta se evita colocando el brazo sobre la mejilla de la persona dependiente con la cabeza orientada hacia el movimiento.
  • En las vueltas de acostado sobre el vientre a sobre la espalda, el movimiento se produce atrayendo, mediante el gesto del arquero, el hombro del paciente hacia el cuerpo del cuidador, evitando un efecto de tracción hacia arriba. Esta acción se logrará por la extensión y alineación de los brazos que intervienen en la acción, tanto del cuidador como del paciente. El cuidador con su otro brazo realiza previamente una palanca entre las piernas del paciente. En el caso de diferencias considerables de talla entre el cuidador y el paciente u otros obstáculos, tanto objetivos como subjetivos, la palanca entre las piernas puede sustituirse por un gesto de empujón sobre la cadera de la persona dependiente con la palma de la mano del cuidador en una posición de supinación o semi supinación.
  • El gesto de agarre sobre la muñeca de la persona dependiente debe realizarse con los dedos pulgares y corazón inhibiendo los reflejos de agarre del cuidador al romper la pinza de la inteligencia. Esta sencilla maniobra de evitar el trabajo del dedo índice anula la acción de apretar sobre la muñeca de la persona dependiente y la activación de sus reflejos de oposición situados en las axilas.
  • En el caso que las técnicas se utilicen en modo “con ayuda” la acción se inicia cuando se produzca la reacción neuromuscular positiva del paciente. Es de vital importancia la coordinación de movimientos e instrucciones para evitar pautas de conductas de inhibición por parte del paciente.
  • Para la realización de la técnica del vuelco la posición de partida es la misma que la adoptada para las vueltas: empujando. Cuando se llega a la posición de decúbito lateral, se detiene el movimiento y se cambian los puntos de contacto, sustituyéndolos por apoyos sobre la zona anatómica que corresponde a la articulación del hombro, sin traccionar de la misma, y por otro, sobre la cadera pasando el brazo entre las piernas de la persona dependiente con la palma de la mano del cuidador orientada hacia la parte superior anterior del muslo.
  • La persona dependiente puede participar en el mantenimiento de su autonomía colocándose en la posición idónea ejecutando las instrucciones facilitadas por el cuidador de salud (“hacer hacer” o “hacer con”). En este sentido puede ser muy útil que la persona dependiente facilite la vuelta agarrándose a la cabecera de la cama con el brazo del lado que soporta la acción y sirve de eje de vuelta para facilitar las técnicas de acostado en decúbito supino a la posición lateral de seguridad.
  • Las tracciones sobre las cervicales se pueden evitar colocando una almohada o cojín en la posición apropiada a la altura de la oreja de ese lado de forma que palie los efectos negativos de la vuelta en esa región anatómica del cuerpo de la persona dependiente.
  • En el caso que la técnica busque un efecto de vuelta estando la persona dependiente en una posición de acostado sobre el vientre el cuidador puede activar la autonomía de la persona dependiente mediante órdenes sobre la mirada, que tengan como efecto inmediato la colocación del cuerpo de la persona dependiente en una posición apropiada que genere el efecto deseado. La instrucción en este caso será: “mira mi mano”, “mira mi mano”… (“hacer hacer”), a la vez que se describe en el espacio el movimiento que se espera ejecute el cuerpo de la persona dependiente. Si la persona dependiente puede controlar la posición de su cabeza, las instrucciones por parte del cuidador de salud son: “mírate la tripa”, “mira hacia el otro lado” o similares. El efecto a lograr es un bloqueo de cervicales y la colocación de la cabeza de la persona dependiente en la dirección del movimiento para generar una actitud intrapostural positiva, a la vez que se evitan tracciones sobre las cervicales. Estas sencillas instrucciones permiten además un arrastre pasivo del hombro de la persona dependiente más próxima al cuidador de salud en la dirección del movimiento, minimizando las necesidades de empuje por parte del cuidador de salud. Las mismas consideraciones pueden hacerse con respecto a las extremidades inferiores adaptando las instrucciones por parte del cuidador a cada necesidad de movimiento y las posibilidades de autonomía de la persona dependiente. El “hacer hacer” en este caso puede ejecutarse mediante instrucciones como: “dobla un poco tu pierna”, “apoya el talón del pie en la cama cerca de tu tobillo”. Es importante acompañar el movimiento que realiza la persona dependiente con las manos del cuidador apoyando la acción (“hacer con”).

 

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