11 marzo 2021
Autor: DAE Formación
Duración aproximada de lectura: 3 min

Valoración

Es el proceso organizado y sistemático de recogida y recopilación de datos sobre el estado de la persona. El objetivo de la valoración enfermera es conocer la situación de salud real de la persona en un momento determinado, la manera en la que vive esta situación y su respuesta.
Es la primera fase del proceso enfermero y probablemente la más importante, ya que de la recogida de información y del análisis y síntesis de ésta se deriva el plan de actuación. Se puede decir que de una buena valoración dependen unos buenos cuidados, lo que indica claramente la gran importancia de esta primera fase.

La valoración ha de ser individualizada, ya que cada persona es única, con unos valores, creencias, una forma de vivir su salud o enfermedad y una manera de responder a ésta; debe hacerse en el primer contacto con el paciente y en cada una de las fases del PE, teniendo presente que su situación y sus necesidades pueden ir cambiando.

La valoración es un proceso que se lleva a cabo de forma planificada, sigue una sistemática para su realización, se sigue una metodología y se valora de forma continua durante todo el tiempo que sea preciso por la situación de la persona, es decir, es un proceso continuo. La enfermera, por su parte, precisa de conocimientos y habilidades para ello, así como de una actitud reflexiva y consciente.
La valoración inicial se realiza cuando la persona toma contacto con la enfermera por primera vez y ésta necesita conocerla en su conjunto. A partir de ahí se hace una valoración continua durante toda la atención, de forma que se irán adaptando los cuidados a las necesidades y a los cambios de la persona.
La toma de decisiones por parte de la enfermera durante la valoración incluye la recogida de información que realmente es relevante para esa persona, la identificación de datos que van a conducir a la formulación de diagnósticos enfermeros o bien aquellos que lleven a identificar problemas de colaboración y la forma en la que vive su proceso y cómo responde a éste.
Como ya se ha dicho, la valoración se hace de una manera sistemática y se inicia con la recogida de datos, el registro de estos y su posterior evaluación.
La recogida de los datos ha de hacerse con una visión holista del individuo, es decir, valorando aspectos biológicos, psicológicos, sociales, espirituales, creencias, valores, aspectos culturales y todos aquellos elementos que forman parte de la persona. No se trata de recoger toda la información, sino aquélla que sea útil y necesaria para conocer su estado de salud, su respuesta ante una enfermedad o cómo vive su proceso.
Otro de los aspectos a tener en cuenta a la hora de recoger los datos es el nivel asistencial, las características y posibilidades de atención que se van a poder ofrecer, con una visión realista.

Diagnóstico

Es el momento de emitir un juicio o conclusión que se produce como resultado de la valoración enfermera. Tras el análisis y la síntesis de los datos se identifican los problemas de salud y posteriormente se formulan los diagnósticos enfermeros y los problemas de colaboración. Los diagnósticos enfermeros delimitan los fenómenos de competencia exclusiva de enfermería, se refieren a problemas identificados, validados y tratados por enfermería y en los que se asume la responsabilidad de alcanzar los resultados planteados.
Existen diferentes definiciones de lo que es el diagnóstico enfermero. La Asociación Norteamericana de Diagnósticos de Enfermería (NANDA), en 1990, define el diagnóstico enfermero como un “juicio clínico sobre la respuesta de una persona, familia o comunidad frente a problemas de salud/procesos vitales reales o potenciales. El diagnóstico enfermero proporciona la base para la selección de intervenciones enfermeras destinadas a lograr los objetivos de los que la enfermera es responsable”.
En esta etapa se identifican también los problemas de colaboración, definidos así por Carpenito: “Los problemas de colaboración se refieren a ciertas complicaciones fisiológicas, que controla el personal de enfermería, para detectar su aparición o cambios en su estado. Las enfermeras manejan los problemas en colaboración utilizando intervenciones prescritas por médicos e intervenciones prescritas por el personal de enfermería, para reducir al mínimo las complicaciones de los acontecimientos” (Carpenito, 1989).

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